Sol y piel. Una relación con muchos factores a tener en cuenta.

 
Sol y piel. Una relación con muchos factores a tener en cuenta.

El primer factor que tenemos que tener en cuenta este verano es el de las horas de exposición. Debemos evitar la exposición solar en las horas centrales del día y utilizar foto-protección solar de amplio espectro en cantidad suficiente al menos 30 minutos antes de exponernos al sol y poniéndonos de nuevo la crema cada 2 horas.

Fotoprotectores son los productos dermatológicos más maltratados: los llevamos a la playa y se quedan en la bolsa, exponiéndolos a altas temperaturas durante largos periodos de tiempo; los dejamos en las guanteras de los coches; los manchamos de arena; y, en invierno, los guardamos a temperaturas extremadamente bajas… Todas estas situaciones hacen que el producto sufra y, si bien durante su proceso de desarrollo son circunstancias que se tienen en cuenta, los componentes de la fórmula se pueden degradar, perdiendo eficacia. Es por eso que hay que fijarse en el etiquetado del producto, ya que existe un símbolo (el de tapón abierto) que nos indica el tiempo durante el que el producto mantiene sus propiedades una vez abierto. Normalmente, es de 12 meses, por lo que no resulta recomendable utilizar los fotoprotectores de un año a otro, una vez que se han abierto”,


 
 
 

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